sábado, 3 de enero de 2009


Puede que sea una soñadora más, que se rinde a su sueño y lo deja correr libre con las puertas abiertas de una mente perturbada. Y finjo sobre papel que todo lo que tengo es todo lo que he tenido, pero muy dentro de mi, cuando cierro los ojos muy fuerte, sé que he perdido tanto como he amado, y metiendo la cabeza en mundos paralelos puedo volver a vivir en las mañanas de los sábados despreocupados No me gusta olvidar el principio de las cosas, y me defraudo una vez más al descubrir mi cuenco de recuerdos un poco más vacío que el día anterior. Supongo que el paso del tiempo sólo cura las heridas porque somos demasiado imperfectos para recordarlo todo. El tiempo cura.

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